En ti quedan heridas, queda dolor, odio, rencor y decepción. Yo he puesto mis manos en ellas con dulzura, intentando detener el sangrado, pero tu corazón es muy grande y bombea tan fuerte y rápido que mis manos se vuelven pequeñas para contener tal cascada y mientras siento que mueres, por mis ojos yo desangro…
He intentado abrir tus ojos y que veas el amor que aun queda en el mundo através de los míos, pero tu mirada está perdida, no quieres verme para no sentir alegría, privando tus sonrisas para no sentir el miedo que da cuando todo dentro se revuelve de emoción…
He besado tus labios con la pasión de los dioses, olvidándome que existo, que el mundo entero existe, deteniendo los relojes mientras carnosos susurran en tu boca palabras que no se escuchan, he tatuado pedazos de luna en tu piel y he intentado con mi saliva lavar tus pecados para que entre brillo y pureza logres ver en ti lo que yo veo: una estrella…
He intentado elevarte del suelo con un simple abrazo que te haga sentir seguro y hacerte flotar por las nubes, liviano, feliz y amado. Susurrar en tu oído diestro “No te voy a soltar” y que en un segundo exhales toda ansiedad y solo sonrías descansando en mi hombro…
He intentado que entiendas que no todo está perdido, que el dolor es un proceso que no se arranca a voluntad y todo se vuelve negrura, pero que mientras, nuestras vidas continúan y cosas buenas llegarán con alguna encomienda, por alguna razón y no podemos azotar la puerta a su llegada. Yo he calzado tus zapatos toda una vida y de no ser por eso, hoy no podría escribirte estas palabras, pero precisamente por eso también aprendí a detenerme a oler las flores que hallaba en el pedregal…
He intentado no intentarlo, no te miento, pero el mercurio aun me quema, aun me llama tu olor y tus dedos de artista. Aun siento mi corazón tropezar cuando te pienso y aun siento la humedad cuando te siento. Con la mitad de lo que siento vivirías media vida…
Es fácil despilfarrar cuando tenemos a manos llenas, pero en tiempos de austeridad deseamos haber racionado. Somos egoístas cuando nos sobra y humildes cuando nos falta. Ahora no aprecias lo que tienes o ni te importa si es verdadero, pero algún día lloraras con la intensidad que hoy lloro yo y ese día por tu dolor también lloraré…
He intentado abrir tus ojos y que veas el amor que aun queda en el mundo através de los míos, pero tu mirada está perdida, no quieres verme para no sentir alegría, privando tus sonrisas para no sentir el miedo que da cuando todo dentro se revuelve de emoción…
He besado tus labios con la pasión de los dioses, olvidándome que existo, que el mundo entero existe, deteniendo los relojes mientras carnosos susurran en tu boca palabras que no se escuchan, he tatuado pedazos de luna en tu piel y he intentado con mi saliva lavar tus pecados para que entre brillo y pureza logres ver en ti lo que yo veo: una estrella…
He intentado elevarte del suelo con un simple abrazo que te haga sentir seguro y hacerte flotar por las nubes, liviano, feliz y amado. Susurrar en tu oído diestro “No te voy a soltar” y que en un segundo exhales toda ansiedad y solo sonrías descansando en mi hombro…
He intentado que entiendas que no todo está perdido, que el dolor es un proceso que no se arranca a voluntad y todo se vuelve negrura, pero que mientras, nuestras vidas continúan y cosas buenas llegarán con alguna encomienda, por alguna razón y no podemos azotar la puerta a su llegada. Yo he calzado tus zapatos toda una vida y de no ser por eso, hoy no podría escribirte estas palabras, pero precisamente por eso también aprendí a detenerme a oler las flores que hallaba en el pedregal…
He intentado no intentarlo, no te miento, pero el mercurio aun me quema, aun me llama tu olor y tus dedos de artista. Aun siento mi corazón tropezar cuando te pienso y aun siento la humedad cuando te siento. Con la mitad de lo que siento vivirías media vida…
Es fácil despilfarrar cuando tenemos a manos llenas, pero en tiempos de austeridad deseamos haber racionado. Somos egoístas cuando nos sobra y humildes cuando nos falta. Ahora no aprecias lo que tienes o ni te importa si es verdadero, pero algún día lloraras con la intensidad que hoy lloro yo y ese día por tu dolor también lloraré…
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